Una reforma compleja, en la que se combinan los objetivos de formación
ciudadana con los de soberanía económica, descolonización científico-técnica,
movilidad social y dinámica social. Una reforma que atacaba muchos de los
cuestionamientos de la oposición estudiantil y progresista a los objetivos, contenidos,
métodos, técnicas y mecanismos la reforma educativa del primer lustro de los setenta se realizó a partir de
preconcepciones, métodos trascendentales y normativos, fases del ciclo de políticas,
distancia entre las palabras y los hechos, abundancia retórica o desenfreno populista.
La reforma es un proceso político y racional.
La reforma es un ensamblaje de instituciones, discursos, prácticas,
organismos, procedimientos, mecanismos; pero también, desconocimientos,
desvalorizaciones, subordinaciones, jerarquizaciones.
La reforma es un dispositivo estratégico, identifica objetos de intervención,
define objetivos, establece prioridades, selecciona medios e instrumentos,
distribuye responsabilidades y funciona por una multiplicidad de programas
ensamblados.
La reforma es una fuerza polivalente de trasformación. Persigue un conjunto
de fines más o menos articulados que pueden ser subjetivos, institucionales,
organizativos, procedimentales, narrativos.
La reforma se desenvuelve entre críticas, contradicciones y
movilizaciones.
GESTION EDUCATIVA
Congruente con ello, intervino más que ningún otro presidente de la república en los asuntos educativos, amplió los recursos financieros y los apoyos destinados a la educación y asignó a los maestros y a las escuelas importantes funciones en la transformación de la sociedad mexicana. Ellos debían ser agentes del cambio y guías de las organizaciones populares en la lucha en contra de las fuerzas conservadoras y en favor de una sociedad más justa, democrática y autónoma.
Algunos cambios y fortaleció tendencias que alteraron la estructura del sistema educativo de la época. Las alteraciones comenzaron en la propia SEP, que por primera vez desde su creación, en 1921, fue conducida por hombres provenientes de la provincia y ajenos a los círculos intelectuales de la ciudad de México. El manejo de las prioridades y los métodos educativos pasó de los intelectuales que habían resguardado las instituciones culturales y la educación superior desde el ocaso del porfiriato, hacia maestros y funcionarios “plebeyos” con vasta experiencia dentro del sistema escolar. Sus conocimientos pedagógicos, sus afinidades con el magisterio y su liderazgo serían piezas clave en los avatares de la reforma educativa.
EDUCACIÓN DEL SIGLO XX
Cambios que han transformando la educación
- De un sistema rígido a uno flexible
- El aprendizaje de competencias humanas, no sólo de saberes
- Hacia la formación continua de los docentes
Puedes consutar en:
redos.usal.es/bitstream/handle/10366/130858/La_educacion_en_la_epoca_de_la_independe.pdf;jsessionid=F440882740F69743FB0A1081D062D0B3?sequence=1
Susana Quintanilla
Investigadora del DIE-CINVESTAV La educación en México durante el periodo de Lázaro ...
Anne Staples “Alfabeto y catecismo, salvación del nuevo país” en Alicia Hernández, La Educación en la Historia de México, El Colegio de México, México, 1992, 83-84
Para un análisis más detallado de la influencia positivista en el sistema educativo mexicano, consultar el artículo de Ernesto Meneses “El saber educativo” en Pablo Latapí (coord.), Un siglo de educación en México II, FCE, México, 1998, 9-45.
Alejandro Martínez, “La educación en el porfiriato”, en Alicia Hernández, La Educación en la Historia de México, El Colegio de México, México, 1992, 116-118.

